Totoralillo: La península de aguas turquesas del Norte Chico
A solo quince minutos al sur de Coquimbo se esconde Playa Totoralillo, un rincón que parece arrancado del Caribe y depositado en medio del Norte Chico. La magia del lugar radica en su geografía: una pequeña península rocosa dividida en dos franjas de arena blanca rodeadas por un mar de tonos azul turquesa. Por un lado, las aguas descansan apacibles e invitan al baño tranquilo; por el otro, el oleaje cobra fuerza y reúne a surfistas de todo el país que buscan domar sus olas.
Curiosidad: El acuario natural de conchilla
Al estar erigida sobre una península de rocas volcánicas y arenas compuestas por conchilla molida, la transparencia del agua en Totoralillo alcanza niveles increíbles. En días despejados, no necesitas sumergirte a gran profundidad: basta con mirar desde la orilla o usar una máscara de snorkel simple para ver peces de colores y erizos nadando entre los parches de algas.
Cómo vivirla y llegar
Llegar es muy fácil: se avanza por la Ruta 5 Norte hasta el kilómetro 448 y se toma el desvío hacia la costa por un camino pavimentado de unos dos kilómetros que remata en el estacionamiento de la península. Una vez ahí, puedes tomar clases en la escuela de surf local, saborear empanadas de mariscos en la caleta de pescadores o simplemente buscar un lugar en la arena. Eso sí, el viento costero suele levantarse por la tarde, por lo que un quitasol bien anclado y una toalla de secado rápido son tus mejores aliados.




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